La Sierra de Atapuerca: Una Ubicación singular

 La ubicación estratégica y un complejo sistema de galerías y cuevas fueron factores determinantes en la elección de la Sierra como lugar de hábitat por parte de los primeros grupos humanos.


La Sierra de Atapuerca es una pequeña elevación situada al este de la provincia burgalesa. Forma parte del llamado “Estrecho de Burgos”, que, entre las cuencas del Ebro y del Duero, constituye una vía de comunicación natural entre el sistema

Ibérico y la cordillera Vasco-Cantábrica.

Geológicamente, la Sierra de Atapuerca está constituida por calizas, arenas y areniscas que componen un sistema cárstico fosilizado muy antiguo, con la presencia de galerías y dolinas donde se vivió y murió hace miles de años.

Un sistema cárstico impresionante

El sistema cárstico más grande de la cuenca del Duero se formó hace más de 1,7 millones de años y está compuesto por más de cuatro kilómetros de galerías de cueva.

La Sierra de Atapuerca tiene un sistema de cuevas, galerías y dolinas como consecuencia de la erosión y disolución de la roca caliza. Es lo que se llama un sistema “cárstico”.

Las cuevas se formaron debido a la circulación del agua subterránea cuando el nivel del suelo estaba a la altura de la actual cumbre. Cuando el nivel del agua subterránea desciende a causa de la formación del valle del río Arlanzón, las galerías más elevadas se abren al exterior y son ocupadas por animales y humanos, cuyos restos fósiles encontramos actualmente entre el sedimento de relleno de las cavidades.